Representación FAO

Nicaragua
Información del Pais
Nicaragua es un país fundamentalmente agrícola, con amplias bases rurales, pero que hasta el momento ha tenido dificultades para superar sus problemas de producción agropecuaria e inseguridad alimentaria.
Con una población de más de 5 millones de habitantes, alrededor del 45 por ciento de los y las nicaragüenses viven en el área rural. Se estima que el 48 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza, junto a un 17 por ciento que se halla en una situación de extrema pobreza. Utilizando el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), la pobreza afecta al 73 por ciento y la pobreza extrema al 45 por ciento de la población. La pobreza general y la extrema pobreza tienen un sesgo eminentemente rural. Del total de personas que viven en situación de extrema pobreza, el 76% reside en las zonas rurales del país.
El sector agropecuario tiene mucha importancia para el desarrollo socio-económico del país. La participación en el PIB es del 28 por ciento, da empleo al 43 por ciento del total de la fuerza de trabajo y representa el 67 por ciento del valor de las exportaciones.
El país, con una superficie de 130 000 km2, dispone de tierras que permitirían una explotación sostenible para la producción agropecuaria y forestal. Sin embargo, existen problemas en la utilización de los recursos naturales y la productividad de las pequeñas explotaciones rurales. La pérdida del recurso bosque por la deforestación es alta (40 000 ha por año). El avance de la frontera agrícola es el resultado de la incorporación de nuevas tierras a la actividad agropecuaria, así como de la explotación irracional del recurso bosque, lo que ha impactado negativamente en el ecosistema, incrementando la vulnerabilidad en los sistemas de producción.
Existen unas 200 000 unidades de producción agropecuaria, con un alto porcentaje de pequeños y medianos productores ubicados en áreas en condiciones marginales, tales como:
a) terrenos de laderas.
b) suelos degradados.
c) territorios con precipitaciones irregulares.
A estas circunstancias se debe agregar que pocos de estos productores reciben algún tipo de asistencia técnica, tienen acceso al crédito formal, o se vinculan adecuadamente a los mercados. La difícil situación que afrontan los pequeños y medianos productores no favorece el cambio tecnológico y no permite incrementar la productividad y mejorar los ingresos de las familias rurales, acentuando el problema de la pobreza.
